miércoles, 13 de febrero de 2013

VOMITANDO



Nunca me importaste.
No me importas.
No haces mella.
No eres.
No hay guerra que ganar o que perder si no hay batallas de por medio, no hay a quién aniquilar, ni a quién perseguir, si no quieres.
Ni siquiera desenfundé mi espada. Nunca precisé. No hubo tiempo.
No volveré a ser tu presa, tu escupidero, tu mantel sucio, los bajos de tu pantalón. No llenarás más los oídos con tus ruinosas mentiras, no harás de mí nada. La nada sólo vive en ti. No invadirás mi vida, ni podrás acabar con mi risa, no eres quién. No querrás.
No intentes ni moverte, que caminas entre muchas cuchillas que te pueden cortar y eres torpe.
No defrauda quién no puede defraudar más.
No enmarrones, que aunque sabemos de tus posibilidades, el barro sólo llega hasta el suelo y anida allí y  sirve para que en él gocen sólo los cerdos. Goza.
No busques sicarios. No envistas a quién nada te hizo. No quieras ser quién no eres. No lo eres. No lo serás.
No amenaces. No iría más que en tu contra.
No busques más…que ya encontraste…

lunes, 27 de agosto de 2012

MOTAS DE VIDA EN SUSPENSIÓN


 El halo de luz entraba por la ventana

llena de herrumbre y centenaria,

transparente sólo para mí,

y hacía de pase de las motas de polvo flotantes,

mostrando un efecto de mil mariposas danzantes en un ciclo infinito.


Los cinco dedos que sujetaban mi cara

bailaban las melodías del altavoz supurante

y estirándose con delicadeza pudieron tocar el sol,

trazando una espiral en la inmensa y opaca nada.


Tarde me di cuenta de que me había muerto ya,


que mi alma rubricada descansaba entre las tablas raídas del suelo sucio,

tarde me di cuenta de que mi yo andante era solo un espejismo,

de que yo ya no estaba,

porque me quedé en otro sitio mejor.

En la risa eterna.

viernes, 29 de junio de 2012

SORDERA ESCOGIDA

Oír mi nombre en tu boca adquirió índole dramático cuando dijiste adiós, y las letras se rompieron en el suelo lleno de babas, y fue el último sonido que fui capaz de escuchar.  Creí delirar viendo a la gente moviendo sus labios,  cotorreando sin sonoridad… dejé de escuchar los coches, los maullidos de los gatos revolviendo en la basura de un contenedor sin tapa que nunca deja dormir, dejé de oír tus latidos, dejé de oír mi risa cuando subía al cielo…
Luego tampoco sonaban las risas de los niños, las olas del mar, las canciones bonitas de amor, las mariposas enmudecieron y me endurecieron…dejé de oír las conversaciones que tanto me aburrían, ya no oía el miedo, ni el dolor, ni escuchaba  el respeto por ningún lado, ya no oía retorciéndose al asco y la repulsa que a veces siento, simplemente dejé de oír…
No podía escuchar el viento, ni las tormentas, los truenos y el cielo ya no estremecían, ya no oía ni sol ni luna, no oía noche, no oía fresas, ni chocolate, no oía abrazos, ni cariño, la lluvia ya no cantaba, no podía oír tu pelo… se me hizo extraño  dejar de oír al habitante impávido que llevo dentro de este pellejo mortal… que tanto se manifiesta a veces,                                                                                                                                   entorpeciendo mis torpes andares, y quise dejar también de oírlo, dejé de oír las impertinencias tan fastidiosas e hirientes que hacen mella imborrable, dejé de oír la razón, la sinrazón, las disculpas tratadas con soberbia, ya no oía hipocresía, no oía la deleznable cobardía… fue grato ensordecer…
Silencio
… Llegué al mar y no oía  barcos, no oía el humo ni las rocas aliñadas con sal, ya no se oían llantos, ni partos, mis pies callaron y mi piel tampoco oía tus caricias así que ya todo dejó de contar… llegando a la conclusión de que no era yo quién no oía, fue el mundo quién dejó de hablar…


El teatro en playback continuaba…



miércoles, 6 de junio de 2012

UN DECÁLOGO CUALQUIERA

Una letra soplada al viento desde la palma de la mano
       abierta
dos notas que acarician la piel de un oído
       inquieto
tres las horas que pasan del medio día
      cae la paz lenta y la tarde
cuatro las hojas de mi trébol favorito que eres tú,
      mi suerte
cinco gotas de sudor en tu espalda,
      bandera blanca
seis besos en la boca
      sed salvaje
siete pasos hacia tu puerta
      temblor risueño, infinito
ocho noches de luna llena
      luz caliente que quema
nueve caídas de párpados perplejos,
      micrometradas, por no dejar de verte
diez horas en la oscuridad,
      quiero morir  más.

Mil, las veces que te amaría y te esperaría,
amor.

jueves, 31 de mayo de 2012

INCERTIDUMBRE

Un error.

Ladear la cabeza al ver la sangre y el barro manando de su nuca,
nunca cambiará los acontecimientos.

Pude hacerlo cuando mis pestañas eran tan felices como golfas.

Cuando las anclas cacofónicas ocupaban el océano en un tiempo paralelo y relativo que dijo no poder más.
Sentándose a descansar de tanto color azul.


Deteniéndose,
cuando las horas solo eran palabras
y los días explosiones de una risa acorazonada de color miel.
Muy meloso.

Pude,
en el momento en que la lila libélula libaba la luz de la lúdica luna lacerada al amanecer.
Languideciendo a la alborada.

Sólo pude un segundo,
en que el sol se quemó con el agua del mar  haciendo efervescentes las olas,
sólo un segundo,
hasta que volvieron a dormirse entre la sal de mis piernas.
Entonces vomité de alegría.

Ahora queda el vacío lastimero de la incógnita,
de la palabra no dicha.
De una incertidumbre infundada, inútil, incauta,
finalmente, innata e inherente.

Queda el hueco,
cóncavo, oscuro, odioso, fastidioso, vano y necio
que me hace pusilánime hasta la media noche
o hasta el mediodía,  si cambian mis meridianos,
pero en medio de un miedo que no es el mío.

Que nunca lo fue.
Que no quiero que lo sea...

viernes, 4 de mayo de 2012

FARÁNDULAS DE UN PSICÓPATA BURLÓN



Pasa que, a veces, conduciría el coraje cual cuchillo a la yema de mis dedos para poder entrar con rabia en las barrigas de los "donnadies" y sacarles todas las tripas al sol,  un lunes a mediodía, para dejarlos vacíos. Para sacarles su corazón y luego comérmelo.
Sí.

Pasa que, a veces, descanso en mármol  y el frío blanco me estremece y excita, y me envuelvo en pecado varicoso, y custodio mis miedos intravenosos para que no me abandonen, para que sigan estremeciéndome, para no olvidar la cautela que, "non grata",  me guiña un ojo desde lejos.  Y me recuerda que he de ser Ser. Y también la degollaría. Soez y socarrona.
Sí.

Debió ser la luna, que susurró en mis oídos alertas que tanta luz no era buena, que los dedos son artífices de la risa aún con lágrimas en la comisura de tus poros olvidados. Opacos al polvo y a la sangre.
Piel desnuda. Pies descalzos. Sudor. Placer. Soy.
Sí.

miércoles, 11 de abril de 2012

NACER / MORIR

Nazco
en las ventanas de la noche
cuando con suerte  sólo escucho el silencio.
Cuando sola,
cierro los ojos
y el mundo recupera  su sitio.

Nazco
cuando el mar es sólo mío
cuando el cielo dibuja nubes para mí
cuando el viento me vuelve piel roja  otra vez,  
despeinando mis ideas lentas.

Y nazco
entre la hierba que toca mis dedos
y en el abrazo eterno del rocío.

Me entrego a morir a la apatía,
a lo inhumano,
 al prototipo de la no espontaneidad. 
Al emplazamiento.

A la sequedad de las personas encajadas en sitios que nunca fueron suyos.
Al asco de la munición.

Muero en apuestas carentes de todo fin, 
cuando recorro pasillos oscuros
arrastrando los bultos e imperfecciones de las vidas que tanto desdeño.

Muero  ante el suicidio del que no sabe tocar un piano
ni bailar ante la hoguera mientras seduce a la luna 
o embriagado, bebe de las estrellas,
rozando la noche con su dedo.

jueves, 29 de marzo de 2012

INFRAESTRUCTURA EMOCIONAL RESQUEBRAJADA

Tu silencio te ubica.
Mi vacío me delata.
Me entregué  en espuma a la roca, con la frente sudando arena. Y quise morir un poco en cada grano. A las diez.
Diez  veces esperándote.  Diez veces aislada
y de las manos manaba
 el viento
 que me arrulla por dentro
cuando creo en el orgasmo.  Diez  orgasmos. Tú y tus manos lejos, perdidos, por principios , en la melena de otro aire, y hoy no te veo. Ya no veo.
Diez.
Y esa  tu cara se deforma y hace amalgama con la de tantos, como tu voz incógnita, como tu aliento descosido,
desconocido.
Como  mimo mutante de sonrisa  pintada que tarde descubrió que aun  bajando  los párpados, los ojos siempre permanecerán  abiertos.
Y el pánico no le deja dormir.

miércoles, 29 de febrero de 2012

ESPERANZA POSTMORTEM



Como no tenía otra cosa que hacer, se fumó un cigarro.
Quedó absorto mirando cómo se consumía, a la vez que su vida también se tornaba  gris ceniza y le daba tanta pena como asco y tosió todo su humo, poco a poco  y el viento se lo devolvió polvoriento, en la cara y como no tenía nada que hacer se lo volvió a tragar.
Masticó su rabia intensa y arrojó el cigarro a los pies de un niño.
Enfermo. Siniestro letal entre esputos y tormentos.

Como no tenía nada mejor que hacer y todo se tornó insoportable, echó a andar, y el camino se volvió torbellino crespo.
Mudó en cuerpo y cuero que no quería adivinar maneras, ni descubrir futuros. Anduvo días, mares, vidas y desencantos, convirtiéndose en un esperpento difícil de tratar.
Fracaso árido como un desierto de paja y nube.
Finito. Ansiedad extrema destinada al caos.

Como no tenía nada que hacer, decidió morirse. Inmóvil se vio tumbado en la nada de una gran ciudad, abandonado en una multitud que latía, que no se detenía.
Rióse de sí mismo, viendo su palidez alilada y su gesto retorcido. Sucio.
Estrépito y carcajadas. Delirios.
Desastre absoluto en la boca de las ratas, que se lo llevan... entonces pensó en hacer algo…

viernes, 3 de febrero de 2012

FRÍO

Las dudas campaban a sus anchas entre la nieve que ya era de piel 
y se hicieron abrigo donde albergar una oportunidad.

Tal vez la última.

Su boca exenta de risa, desabrochó la lengua que lamía tus malas intenciones. Y las escupió.

¿Cómo podré obviar las ganas, si laten como nunca  hicieron?

Un lamento es un lamento, siempre y cuando caiga al agua, con tal de pisarlo, desmembrarlo, despreciarlo, acabarlo...

No hay fe, pues es escueta la distancia de la cumbre al suelo y no te rompes.

Nunca te rompes.

Y en cada frío que me haces veo la cara:
la ciega, la sorda, la que nunca dice nada pero anda endemoniada. 
La blanco mate. La nívea.

Sólo en la cara que va por la vereda de un olvido prediseñado, 
asoma la expresión que quiero ver,
pues sus destellos se clavan como alfileres en todo  el manto lechoso que, retorciéndose, anhela un poco de luz que lo lícue por fin.

Alabastro y arena templada silban cuchillos al 
amanecer, en los campos donde las amapolas nunca fueron rojas.

martes, 20 de diciembre de 2011

APOCALIPSIS

Los anfitriones han sido consumidos, 
envenenados nos sirven de risión.

La herrumbre y el orín han calado sus ancestrales tuétanos 
formando parte articulada de su pobre motor.
Ya sólo funcionan por impulsos. Y chirrían.

Mecánicos, como los vómitos, los espasmos y sus putos parpadeos
y nos han desheredado.

Destronados.

Las ratas han vuelto a dominar su mundo.
Las cucarachas campan a sus anchas entre tanto bicho, tanta suciedad, tanto barro y ponzoña.

Sólo comen. Sólo beben. Acechan. Reptan. No más.

Protegidos con queratina "patente de corso".

No respires fuerte que molestas. No consumas tanto aire. Tu aire está de más.
"No hay cama pa tanta gente". 
Solo hay nido para arpías. 
Mullido. Haced hueco, caben más.

Las alas al suelo.
Las alas, con las que cree estar volando.
Al suelo.

El impacto brutal e irremediable. 
Un escándalo del que una multitud expectante es testigo y se harán eco. 
La muchedumbre grita "pa fuera, pa la calle".

El final se acerca.



miércoles, 14 de septiembre de 2011

FÁBULA

Te he visto
y mis párpados caen al aire guillotinando tu mirada 
y caen
contra las tablas raídas, 
anunciando siempre un fin.


Las ruinas del amor infecto que recorrió mi habitante interior,
se apelmazan haciéndose fuertes 
y ahí siguen haciendo espacio, 
y de paso fuerte a mí.


Caminas entre nubes  que me ignoran 
a lo largo de todos los tiempos,
                               los habidos,
                            los venideros.
Los que no existen, los inventados.


               Dame tiempo.


Ya no resquema.
Mas aun late y  
                        de vez en cuando
escala mi espina dorsal,
llenándola de postillas.


Pastillas para el dolor.


Cicatrices en cura  (y de prestado que diría Alfredo).


Me camuflo tras las sonrisas que quisiera dedicarte. 


Respiro 
el poco aire que dejáis (los demás).


Harapos heredados visten mi corazón 
que tan pronto late como no,
como convulsiona en ascos 
o no.


El esperma reseco se apelmaza en tus muslos. 
Risa calva.


Las llagas ya no sangran. 
Demasiados dedos incrédulos duermen en ellas. 
Taponando.


La mirada velada y en la retina 
siempre la misma imagen. 


Santificado seas.


Eres mera fábula Amor.





viernes, 2 de septiembre de 2011

EL CANSANCIO


Con el hastío de un alma rota

agota

tan solo el mirar,

vertedero de rimas sin más

palabras que llevan al ocaso,

destinos que no lleva el viento,

venganzas absurdas,

cuchillos bumerang

directos a ti.

domingo, 7 de agosto de 2011

DEAD DRAGONFLY

I could tell you how I feel,
I could tell you about  saddest stories,
my tour all around their hell.
I could tell you but not today,
because shadows of their words keep knocking.
Burning eyes... it doesn´t matter...
I would like to sing you a song
but I´m not able of singing,
I have a knife through my throat
and finally
I´ve forgotten the notes,
the music
and its melody.
I can´t remember the sea where dragonflies were lost for ever,
where my luck fell down till the final death of the waves
against the sand of your kisses.
So long ago...

********

Podría contarte cómo me siento,
podría narrarte las historias más tristes,
mi viaje alrededor de su infierno.
Podría contarte, pero no hoy,
porque las sombras de sus palabras siguen golpeando.
Me arden los ojos... no importa...
Me gustaría cantarte una canción
pero no soy capaz de cantar,
tengo un cuchillo atravesando mi garganta
y finalmente he olvidado las notas,
la música
y su melodía.
No soy capaz de recordar el mar donde las libélulas se perdieron para siempre,
donde mi suerte se hundió hasta el final de la muerte de las olas
contra la arena de tus besos.
Demasiado tiempo atrás...

jueves, 14 de julio de 2011

LA SINRAZÓN

Mucha sangre.

Culpa mía por andar descalza entre el lodo y los cristales destrozando unos pies que ansían pisar solo mar y arena verde.

Culpa mía por creer en ti, ave zafia, partida defectuosa de cuantas pudieron ser paridas.

Culpa mía por dejarme preñar del asco, de  la náusea, del veneno, del hedor y la ponzoña.

Pronto nacerán y probablemente las adoptes y les des de comer de tu cráneo.

Culpa mía por hipotecar mi luz en tu oscuridad.

Soplo.

Apago tu vela.

Cierro puertas.

No se abrirán más para ti.

Mañana caminaré  con cautela,  me guiaré sólo por mi luz en medio de sombras que acechan, de demonios venidos a menos, de rufianes hijos de perra y de una marioneta llamada mamá, a la que un día se le caerán sus cuerdas.

Será tarde. Estarán royendo tu calavera. Estarás muerta.

 Ruidos. Silencios son las respuestas. Otras no sirven. No hay oído que atienda.  Las verdades andan naufragando, ahogándose en las gargantas porque solo hay balsa para la mentira. Y flota igual que la mierda. No hay ojos que miren. No hay más ciego que el que no quiere ver.

No me verán caer.

Porque al final sus ojos serán devorados por los cuervos que han criado, con tanto mimo.

Pero oirán otra vez su ruido, el estrépito de su caída, que será la tormenta que despertará al mundo y con la lluvia que caiga haré el baile de las hadas mirando de frente al cielo, con los brazos abiertos.

Vestida de blanco y mojada de mi lluvia.

Feliz. 



Hago un tirabuzón con mis venas, huecas, porque les falta la sangre cantarina que se me ha ido lejos.

Inservibles.  A mil kilómetros.

Construyo mi mañana.

Sueño.

domingo, 3 de julio de 2011

BASADO EN HECHOS FICTICIOS (QUE NO SON REALES)




Un día (que no era un día cualquiera) tras despertar, pegué un salto de la cama, y al mirarme en el espejo, me sorprendió tanto el reflejo, que arrugada y enfadada con el tiempo, cogí con gran rabia mi reloj de pulsera, y apartando las cortinas del balcón, lo arrojé al vacío.

Me asomé y una sonrisa se dibujó en mi cara al verlo destrozado en la acera.



Entonces una niña con vestido blanco y lazo, pasó, vió, se agachó y muy contenta lo recogió, jugó con él hasta que se cansó y a los pies de un árbol del parque (que no era el Hyde) lo tiró.

Un hombre orondo y sudoroso (que no era Jesús Gil, porque dicen que se murió...) pasó apurado con su caniche que su pata alzó y encima del reloj orinó. El hombre cansado se sentó en la terraza del Café pero se tomo un té. Y su perro ladraba con mucha gana, a una rubia en minifalda, que su figura meneaba, hasta que en un árbol, a esperar, se apoyó. Al pararse, tropezó con el roto reloj, destrozándose el tacón (que no era de aguja), y muy enfadada pataleó. Llegó su novio y la consoló. Asió el reloj, y con mucha fuerza al lago (que no era azul) lo lanzó, y el maldito reloj desapareció.



Una carpa (que tampoco era dorada) dentro del agua nadaba, y al ver algo que brillaba, se lo comió. Y al rato picó el anzuelo que un señor dejó.



Era tarde, no sabia qué hora era, ya no tenía medidor, y mi marido llegó orgulloso con la pieza que tanto tiempo tardó, pero que finalmente pescó.

Yo, orgullosa de mi fiera, me puse a preparar la cena, y en el vientre de aquel pez, sin pudor, hinqué la tijera...



Algo duro había ahí dentro, no me imaginé qué era... hasta que al abrirlo vi perpleja que era mi reloj...¡¡qué horror!!



De nada sirvió mi intento

de querer escapar del tiempo.



Cenamos pescado, y nos fuimos a dormir.


Al día siguiente llevé mi reloj (que sí era dorado) al relojero, y le dije que ¡ay! de él, si no lo arreglaba con esmero.