martes, 18 de abril de 2017

FLORES



Con las manos entrelazadas y mirando al techo,
los tempos iban pasando, sin poder evitar el escalofrío casi continuo que corría por su espina dorsal. 

Hay quién lo llama miedo.

Qué raro era ver a la gente caminando o riendo, ver a la señora farmacéutica con su sonrisa perenne de dientes falsos o ver al panadero... despachando... como si nada. 

La vida continuaba igual pero ya nada era lo mismo.

Iban tan felices que  jodía.

Todo se detuvo. Ya nada quedaba por desenvolver. La palabra "sorpresa" no cabía en su diccionario.

Entre simulacros y cigarros, le daba su espacio a la pena y al respirar algo de aire. 

Momento impuro.

Vio a la tierra tornarse gris, ceniza...la vio caminar sola, de la mano de una ausencia que sólo se llenaba al caminar descalza por la alfombra tierna que la hierba le ofrecía. 

Era una niña, miedosa, con el llanto a flor de piel, desesperada, aburrida y sin mucha expectativa. Era una anciana derrumbada, sumisa a unas circunstancias, hecha a una idea, humilde, pero enfadada. Era una niña rebelde, mas postergada.
No era humana, mas se moría. 

Lágrimas, miedos, esperas y añoranzas. Eso era todo.

Entre uno y otro nació la esperanza, pero era una niña de pecho y poco tenía para ofrecerles.

Sólo el aroma de unas rosas lo cambió todo en un segundo. 

Eternidad. 





martes, 14 de marzo de 2017

ANSINA, ENSIN MÁS...



La nueche yera más escura de lo normal. Ella caminaba de punteres, de manera etérea pa nun meter ruiu. Él dormía. Ella asegurábase de que la so respiración siguiera la pauta indicada y volvía sobre los sos pasos a la cama, esi llugar contrariu que sirve pa estrozar cerebros pero nunca yá pa dormir.

Llarpiaba el suelu al andar por esa casa onde naciera. Él dormía, y el so arume anubría tola casa,  adheriose a la so piel, vivía dientro d'ella y nunca lo diba a perder.

Él dormía. Ella chábase al so llau pa mira-y la cara, pa coyelu de la mano, esa que tanto trabayara la madera (perguapa...) pa ensuga-y el sudu, pa da-y agua, pero él dormía.

Nun abrió más los güeyos. Nun bebió más. Durmióse una vegada y pa siempre.

Duerme , fuelga, duerme...

Besó les sos manos, la so cara, el so frente, díxo-y adiós yá ensin aliendu, les llárimes afogaronla, una parte d'ella durmiose tamién pa siempre y sumió, ensin más...
namás quedó l'ausencia.







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ASÍ, SIN MÁS...

La noche era más oscura de lo normal. Ella caminaba de puntillas de manera etérea para no meter ruido. Él dormía. Ella se aseguraba de que su respiración siguiera la pauta indicada y volvía sobre sus pasos a la cama, ese lugar hostil que sirve para destrozar cerebros pero nunca ya para dormir.

Crujía el suelo al andar por esa casa donde había nacido. Él dormía, y su perfume inundaba toda la casa, se adhirió a su piel, vivía dentro de ella y nunca lo iba a perder.


Él dormía. Ella se acostaba a su lado para mirarle, cogerle de la mano, esa mano que tanto había trabajado la madera ( tan guapas...) para secarle el sudor, para darle agua, pero él dormía.


No abrió más los ojos. No bebió más. Se durmió una vez y para siempre.

Duerme , descansa, duerme...


Besó sus manos, su cara, su frente, le dijo adiós ya sin aliento, las lágrimas la ahogaban, una parte de ella tambén se durmió para siempre y desapareció, sin más...

sólo quedó la ausencia.




lunes, 13 de febrero de 2017

HARPA DESAFINADA


Sueno como un harpa desafinada, con las clavijas flojas, a la que nadie rasguea. Sueno rasgada y crujo como las ramas secas que dejásteis caer y que luego se quemaron. ¡Cuánto daño hicieron!

Luzco como el candil con la mecha seca porque le amputaron el aceite. 

No luzco.

Soy el hada dormida  y a oscuras, a la que le robaron sus alas mágicas de mariposa.
Soy el hada despierta que soñó una alfombra de tréboles de cuatro hojas y la puso en frente de tu casa. A tus pies.

No soy un hada, no soy nada.

Sortilegios en cadena. El desafío ineficaz, vano.

Soy el eje de mis propias simetrías.
El método exacto para llegar a ser yo.
La fórmula química de un desamparo.

Duelo mucho cuando duelo  y cuando no, sólo vuelo.
Soy hijastra del desvelo, del desdén, del desconsuelo.

No rimo.

La boca loca de cinco labios , seis lenguas, siete leguas y ocho dientes perlados, apretados.

El vacío, el silencio, la impotencia, la rabia calmada a base de drogas de farmacia, la sal de los llantos, el alma incendiada, el cansancio...

No soy.












domingo, 5 de febrero de 2017

MI REFLEJO



Me gustaba verla sonreir, de manera natural, tanto como ver que el viento volvía a despeinarla, tanto como verla saltar encima de los charcos, sin edad, como una niña, tanto como oirla gritar a las olas cuando sentía rabia  y se enfadaba, tanto como verla tumbarse al sol, o a la sombra, tanto, que lo hice yo.

Me gustaba oirla cantar, con lo mal que lo hacía, pero cuánto empeño le ponía, la risa me mataba cuando ella se moría de la risa intentando contar un chiste horrible, me brillaban los ojos cuando se emocionaba viendo la cara de un niño, o cuando le temblaban los labios si estaba nerviosa o a punto de llorar. Tanto que también lo hice.

Me gustaba verla ir de cero a cien en cero coma, o cuando amaba al máximo en la escala típica del cero a diez. Y así lo hice.

A veces radical y a veces tan transigente que me volví igual.

Me gustaba verla bailar, porque nadie lo disfrutaba tanto. Y bailé. Me gustaban sus macarradas, sus pijadas, sus paranollas, su empatía, su delicadeza a veces, su dureza, su fragilidad, sus sentimientos, su confusión, su mala leche, sus locuras, sus huecos, sus miedos, sus sin sentidos, sus meteduras de pata, sus vacíos...me gustaban tanto, que me los quedé.

Me gustaban sus rarezas, su soledad escogida, su compañía tan variopinta, su ropa de dudoso estilo, fuera de cualquier moda. Su nariz torcida, sus andares raros, sus huesos largos pero muy débiles, la música que escuchaba, los poemas que leía, las tormentas en su cabeza, me gustaba su dolor y lo hice mío.

A veces ella perdía el norte, o el norte la perdía a ella, pero al final siempre se encontraba y eso también me gustaba. Me gustaba verla caminar sin saber a dónde, verla pararse a mirar una seta, verla soplar una mora y comérsela, verla caminar los montes de su tierra , verdes, como los ojos que nunca tuvo. Caminé y me perdí , soplé moras, igual que ella.

Esa mujer ojerosa que me mira desde dentro del  espejo me gustaba, pero sólo consigo tocarle la palma de las manos, que son igual que las mías. Esa mujer anda triste, la veo en blanco y negro, algo le pasa a su héroe, la veo así como confusa, sin perspectiva ni camino y casi no la conozco, el corazón se me encoge y sólo me queda llorar.









sábado, 28 de enero de 2017

POR QUÉ HAY SONRISAS DEL REVÉS



Porque no siempre estamos alegres, porque a veces no puedes más y te quedas mirando al infinito que es tan transparente como la gente o los edificios para mí en estos días.

Porque a veces la boca se arquea y sonríes y otras sólo se te cae por el peso de La Gravedad, de la propia ley física y también la de los acontecimientos.

Porque las cosas tocan así, sin más.

Porque la memoria, tallada a cincel durante años perdura...o no...porque la vida te cambia en un sólo segundo.

Porque no hay sonrisa que hoy pueda nadie dibujar.

miércoles, 25 de enero de 2017

NUN VOI ESCAECER




Esi momentu en qu'acabes per glayar  eso que ta tan adientro, 
y écheslu fora.

Esi momentu de gritai a la nueche,
y sólo te devuleve ecos, silencios, escuridá, mieu...

Esi  momentu voi pintalu cola  to cara pa siempre,
cola  to lluz,
cola mesma que te parió y que nun se va a apagar nunca.

D'eso ocúpome yo.





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NO ME VOY A OLVIDAR


Ese momento en que acabas por gritar  eso que está tan adentro, 
y lo echas fuera.

Ese momento de gritar a la noche, 
y sólo te devuleve ecos, silencios, oscuridad, miedo...

Ese  momento lo pintaré con tu cara para siempre, 
con tu luz, 
con la misma que te parió y que no  se va a apagar nunca.

De eso me ocupo yo.





jueves, 12 de enero de 2017

FEMME FATALE




Tenía el alma sin abrigo y  los andares desabrochados.

Fue consciente del cambio de año cuando se cambió las bragas,
rojas, como el rubor que de vez en cuando debería asomar en su rostro,
mas no emerge en esa zona. Ya no.

No supo sentarse sin dejar caer la cabeza entre sus piernas abiertas, 
mostrando un dudoso furor y una guerra 
entre sus tres pares de labios y un pitillo tintado de carmín 
que se consumía en la suela de un zapato de tacón,  
entre la aguja y el puñal.

Dudando entre comer, o comerse por dentro, 
renunció a seguir enredando sus dedos 
entre los caracoles anaranjados que adornaban su cabeza 
y se tiró de los pelos. 

Esperando un nefasto final, 
llenó el vaso y volvió a ponerse de rodillas, 
esta vez a urdir oraciones 
que escandalizarían al editor de la parte trasera del diario 
donde acaban de narrar su propio suicidio.

Yacía muerta la lacaya servil de una pasión inventada, 
entre charcos de vino y una sola flor...de papel...