domingo, 5 de febrero de 2017

MI REFLEJO



Me gustaba verla sonreir, de manera natural, tanto como ver que el viento volvía a despeinarla, tanto como verla saltar encima de los charcos, sin edad, como una niña, tanto como oirla gritar a las olas cuando sentía rabia  y se enfadaba, tanto como verla tumbarse al sol, o a la sombra, tanto, que lo hice yo.

Me gustaba oirla cantar, con lo mal que lo hacía, pero cuánto empeño le ponía, la risa me mataba cuando ella se moría de la risa intentando contar un chiste horrible, me brillaban los ojos cuando se emocionaba viendo la cara de un niño, o cuando le temblaban los labios si estaba nerviosa o a punto de llorar. Tanto que también lo hice.

Me gustaba verla ir de cero a cien en cero coma, o cuando amaba al máximo en la escala típica del cero a diez. Y así lo hice.

A veces radical y a veces tan transigente que me volví igual.

Me gustaba verla bailar, porque nadie lo disfrutaba tanto. Y bailé. Me gustaban sus macarradas, sus pijadas, sus paranollas, su empatía, su delicadeza a veces, su dureza, su fragilidad, sus sentimientos, su confusión, su mala leche, sus locuras, sus huecos, sus miedos, sus sin sentidos, sus meteduras de pata, sus vacíos...me gustaban tanto, que me los quedé.

Me gustaban sus rarezas, su soledad escogida, su compañía tan variopinta, su ropa de dudoso estilo, fuera de cualquier moda. Su nariz torcida, sus andares raros, sus huesos largos pero muy débiles, la música que escuchaba, los poemas que leía, las tormentas en su cabeza, me gustaba su dolor y lo hice mío.

A veces ella perdía el norte, o el norte la perdía a ella, pero al final siempre se encontraba y eso también me gustaba. Me gustaba verla caminar sin saber a dónde, verla pararse a mirar una seta, verla soplar una mora y comérsela, verla caminar los montes de su tierra , verdes, como los ojos que nunca tuvo. Caminé y me perdí , soplé moras, igual que ella.

Esa mujer ojerosa que me mira desde dentro del  espejo me gustaba, pero sólo consigo tocarle la palma de las manos, que son igual que las mías. Esa mujer anda triste, la veo en blanco y negro, algo le pasa a su héroe, la veo así como confusa, sin perspectiva ni camino y casi no la conozco, el corazón se me encoge y sólo me queda llorar.









14 comentarios:

  1. Esa mujer volverá a sonreír, hay que sacarla del túnel en el que está. Esa mujer volverá a querer, gritar, bailar y cantar.

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  2. Que así sea, yo dependo totalmente de ella. Sólo me quedo quieta a la espera de que pase el tiempo, de que cesen los ruidos y se esfumen los miedos...hace falta sólo eso: tiempo. No sé quién eres pero muchas gracias, un abrazo.

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    1. Soy Covi, sabes que te quiero y aquí me tienes. Y bailaremos, cantaremos,reiremos y lloraremos juntas. Sólo se necesita tiempo.

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    2. GRACIAAS Covi,telo digo así, en mayúsculas. El querer es mutuo.

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  3. Preciosa manera de desnudar el alma, añado que me gusta leer lo que escribe porque es puro como ella

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    1. Ella es un ave fénix, ahora es ceniza con el tiempo resurgirá. Gracias.

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    2. Susana, neni, acabo de ver que yes tú :-) despistáisme con esos nomes :-) muches gracies, quiérote!! muá!

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  4. Esa mujer del espejo es genial, fantástica y maravillosa, y va a volver porque cuenta con gente alrededor que la quiere y la va ayudar a que deje de ver en blanco y negro, a que tenga una perspectiva, ilusión, y a cambiar esos lloros por sonrisas.
    Me encanta como escribes.
    Un beso muy grande.

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    1. La que veo en el espejo me gustaba más antes, había color, en estos días cruje como una hoja seca de otoño... la otra sí, volverá, la pregunta de moda es ¿cuándo? gracies Riesgo, un besín.

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  5. Eva, me gusta leerte, estoy muy contenta de habertenido la oportunidad de conocerte a ti y a la del espejo.
    Durante mis años de estudiante viví con Carmina, una persona extraordinaria, para mi era la abuela que se había ido siendo muy niña. Cuando veía que me sobrepasan los problemas, siempre me decía: "Sonríe, Mayte, que también hay días para las morenas."
    Eso te digo también, sonríe Eva, que tengamos cada día tu sonrisa y tus palabras. Un abrazo grande grande

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    1. También yo disfruto mucho con todo lo que tú escribes Mayte. Fue un gran día aquel encuentro de Les Cuerries, tuve la oportunidad de conocer a gente muy guapa, muy interesante, un auténtico placer compartir aquel día, entre ellas estabas tú. Dame tiempo Mayte y claro, volveré a sonreir, ahora ando muy encabronada con el mundo. Es curioso cómo cambia la vida en un instante...curioso y a veces maravilloso, otras veces sólo triste. Un abrazón guapa.

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    2. Y Mayte... a "les Carmines" que toes tuvimos dalguna...hai que faceyos casu, tienen un saber...que ya lu quisiéremos pa nosotros mesmos... ansina que... nesti casu pa les morenes hai más de un día, pero ye igual... van venir díis meyores :-)

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  6. Me gusta esa chica de la que hablas. Hasta cuando llora su espejo.

    Es humana.

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  7. Querido Sbm, a mí me gusta mucho cuando me comentas, sé que no lo haces de forma banal. A esa chica de la que hablo la ando echando de menos y sólo me di cuenta de que así era al mirarme al espejo y ver algo similar a lo que fue hace sólo unas semanas. Es humana, pero no saber medirse, cuando disfruta lo hace como si fuera su último día, cuando sufre igual. Ahora toca lo segundo, como todo en esta vida acabará suavizando, mermando, pero nunca desapareciendo. Todos tenemos fantasmas escondidos dentro de la cabecita y el de esa chica es un monstruo, feo y arrugado, letal, que ha venido a verla a ella y a alguien a la que ella quiere con locura. Su héroe. Necesito unos brazos de unos 300 km aproximadamente para darte un gran abrazo :-)

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