lunes, 12 de junio de 2017

ÑERVATOS Y CAMPARINES




Los fíos del retruque nacemos 
ensin que to madre eche cuenta tras d'ello.

Nacemos d'un accidente, 
d'un abrazu a destiempu, 
d'una nuechi de sexu,
con muncha suerte ...d'una d'elles d'amor...



Vivimos como mos dexen, 
faciendo lo qu'mándennos dacuando guahes, 
creces y paez que faes lo que quiés, 
y que yes tan llibre...
                               pero non. 




Pasamos pela orilla'l ríu sin caenos ni embarranos,
namás la cuentiquina.



Ca'un elixe'l barru col que quier untase.

Y ¿cómo morremos? :
rápidu, 
nun segundu, 
nun momentu oscuru, que nin dura, 
                nin lu oyes... 
y camudes de materia viva  a  materia inerte, 
tresparente
en menos de lo qu'el ñervatu se pon a cantar
delantre la casa d'aquella qu'amabes tantu
y tantu bien te fizo.

Los ruios
                lleguen dempués...
y allories por nun sentir ya nada.

Al tiempu camudes a un suspiru, 
                            a una llárima,
a un que tá en les alcordances dalguién.

Camudes al muñecu invisible 
que dalgún ventrílocuu dará-y voz.

Oxalá fuera'l ñervatu esi'l 
qu'diérame voz pa cantá-y 
pente les mimoses que tien a la vera casa,
pente los pensamientos  y la yerba luisa
y oxalá té rodeáu siempre de camparines
pa alegrái los güeyos 
y  ya nun me llore 
                           enxamás.





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MIRLOS Y MARIPOSAS


Los hijos de la protesta nacemos 
sin que tu madre se dé cuenta.

Nacemos de un accidente, 
de un abrazo a destiempo, 
de una noche de sexo,
con mucha suerte ...de una de ellas, de amor...

Vivimos como nos dejaron, 
haciendo lo que nos mandaron de niños, 
creces y parece que haces lo que quieres, 
y que eres tan libre...
                               pero no. 

Pasamos por la orilla el río sin caernos ni embarranos,
nada más que lo justo.

Cada uno elige el barro con el que quiere untarse.

Y ¿cómo morimos? :
veloz, 
en un segundo, 
en un momento oscuro que ni dura, 
                ni lo oyes... 
y cambias de materia viva  a materia  inerte, 
transparente
en menos de lo que el mirlo se pone a cantar
delante de la casa de aquella que tanto amabas
y tanto bien te había hecho.

Los ruidos
                llegan después...
y enloqueces por no sentir  nada.

Según pasa el tiempo te conviertes en un suspiro, 
                            en una lágrima,
en uno que está en los recuerdos de alguien.

Te conviertes en el muñeco invisible 
al que algún ventrílocuo le pondrá voz.

Ojalá fuera el mirlo ese, el que me diera la voz
para cantarle 
entre las mimosas que tiene cerca de casa,
entre los pensamientos  y la hierba luisa
y ojalá esté rodeado siempre de mariposas
para alegrarle los ojos 
y  ya no me llore 
                           jamás.



domingo, 28 de mayo de 2017

SOMBRAS ESTÁTICAS



Dejó de ser feliz a las cinco y cuarto. Justo en el momento en que se vio caminando sin rumbo.

Autómata.

Justo en el momento en que, por mucho que anduviera, eran las piernas de los demás la que avanzaban, no era su mundo el que giraba, era el de las otras personas, eran otros los que se reían, los que acababan rendidos de sólo hacer. Justo en el instante en que comprendió que las cuatro estaciones ya no eran de Vivaldi, eran sólo tiempos que pasaban despacio por los ojos de su madre.

Ella permanecía estática, como el polvo posado sobre un libro abandonado, como estatuas de mirada perdida que aguardan en el cementerio, como la línea infinita del horizonte en el mar, como la estrella que un día dejó de guiarla, como el agua estancada de un pozo. 

Así.
Recordó momentos, en los que ella también sabía moverse, antes de perder esa facultad. Recordó haber disfrutado de mieles, de flores, de haber cometido errores, de bailar descalza, de llorar de risa, de dejarse rodar por los prados y acabar con la cabeza llena, tanto de ideas, como de flores. De subir montes a la vez que morales, de dormir y de soñar (aunque fuera despierta). De jugar a una baraja llena de oros y de pasar los días como si tal cosa. De dar patadas en el suelo y empezar a trepar la hiedra por sus piernas. 

Recordó no haber amado lo suficiente al que más la había amado a ella, por aquello de no moverse, no vaya a ser que...

Recordó no tener mucho miedo ni demasiados enemigos, pero tener uno insertado bien adentro. Tenía otro al lado pero era invisible. 

Se vio inútil, inservible, nada eficaz. Descubrió que todos sus esfuerzos  sólo colaboraban al desencuentro y se sintió muy confundida, desplazada, desatendida y sola. 

Nunca se había soltado de su sombra y ahora no sabía en qué maldita pared la había perdido. 

Sin muchas pretensiones salió una mañana en su busca y tras cinco horas y cuarto la encontró quieta y cansada, camuflada en un muro de piedra, esperando volver a ser parte de ella y con la barriga llena de cymbalaria muralis. 

Se cogieron de la mano y desaparecieron.








jueves, 25 de mayo de 2017

CAMÍN DE CASA




Un día d'estos voi dir a lluciérnagues,
                 (ver, veré si les alcuentro)
y cuando tenga un buen puñau
voi llantáteles nel to pelo
pa que brilles más tovía, 
    pa qu'esa lluz se vea de bien lloñe,
        pa que sepa reconocer el camín a la mío casa,
            pa nun escaecer.


(Praos y camín  de Ferrera)


EL CAMINO A MI CASA



Un día de estos voy a ir a cazar luciérnagas,
                     (a ver si encuentro alguna)
y cuando tenga un buen puñado
te las voy a poner en el pelo
para que brilles todavía más,
       para que esa luz se vea de lejos,
              para que sepa reconocer el camino de vuelta a casa,
                     para no olvidarme.

miércoles, 17 de mayo de 2017

ALONDRA




De vez en cuando me dejo caer. 
Hacia arriba.
En un levitar surrealista me vuelvo transparente
agua
nube
a veces tormenta,
y desaparecen mis ojos humanos que tanto anhelan dejar de ver.

Y los huesos dejan de ser lastre. 
Y dejo atrás el miedo, 
el vértigo, 
sólo soy viento y soplo a mi antojo,
viento, 
que a veces baja, y acaricia las crestas de las olas
o las briznas de la hierba nueva,
viento, 
que despeina tu pelo entre risas esperando que me respires.

A veces me vuelvo alondra 
y al último rayo de sol bajo en picado a mi nido 
que está anclado en el suelo y cubro con las alas a los míos, 
pasando la noche en vela
a la espera de la mañana de vainilla y mandarina 
para poder volver a entonar mi canto.




martes, 18 de abril de 2017

FLORES



Con las manos entrelazadas y mirando al techo,
los tempos iban pasando, sin poder evitar el escalofrío casi continuo que corría por su espina dorsal. 

Hay quién lo llama miedo.

Qué raro era ver a la gente caminando o riendo, ver a la señora farmacéutica con su sonrisa perenne de dientes falsos o ver al panadero... despachando... como si nada. 

La vida continuaba igual pero ya nada era lo mismo.

Iban tan felices que  jodía.

Todo se detuvo. Ya nada quedaba por desenvolver. La palabra "sorpresa" no cabía en su diccionario.

Entre simulacros y cigarros, le daba su espacio a la pena y al respirar algo de aire. 

Momento impuro.

Vio a la tierra tornarse gris, ceniza...la vio caminar sola, de la mano de una ausencia que sólo se llenaba al caminar descalza por la alfombra tierna que la hierba le ofrecía. 

Era una niña, miedosa, con el llanto a flor de piel, desesperada, aburrida y sin mucha expectativa. Era una anciana derrumbada, sumisa a unas circunstancias, hecha a una idea, humilde, pero enfadada. Era una niña rebelde, mas postergada.
No era humana, mas se moría. 

Lágrimas, miedos, esperas y añoranzas. Eso era todo.

Entre uno y otro nació la esperanza, pero era una niña de pecho y poco tenía para ofrecerles.

Sólo el aroma de unas rosas lo cambió todo en un segundo. 

Eternidad. 





martes, 14 de marzo de 2017

ANSINA, ENSIN MÁS...

(última noche contigo,papá)
La nueche yera más escura de lo normal. Ella caminaba de punteres, de manera etérea pa nun meter ruiu. Él dormía. Ella asegurábase de que la so respiración siguiera la pauta indicada y volvía sobre los sos pasos a la cama, esi llugar contrariu que sirve pa estrozar cerebros pero nunca yá pa dormir.

Llarpiaba el suelu al andar por esa casa onde naciera. Él dormía, y el so arume anubría tola casa,  adheriose a la so piel, vivía dientro d'ella y nunca lo diba a perder.

Él dormía. Ella chábase al so llau pa mira-y la cara, pa coyelu de la mano, esa que tanto trabayara la madera (perguapa...) pa ensuga-y el sudu, pa da-y agua, pero él dormía.

Nun abrió más los güeyos. Nun bebió más. Durmióse una vegada y pa siempre.

Duerme , fuelga, duerme...

Besó les sos manos, la so cara, el so frente, díxo-y adiós yá ensin aliendu, les llárimes afogaronla, una parte d'ella durmiose tamién pa siempre y sumió, ensin más...
namás quedó l'ausencia.







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ASÍ, SIN MÁS...

La noche era más oscura de lo normal. Ella caminaba de puntillas de manera etérea para no meter ruido. Él dormía. Ella se aseguraba de que su respiración siguiera la pauta indicada y volvía sobre sus pasos a la cama, ese lugar hostil que sirve para destrozar cerebros pero nunca ya para dormir.

Crujía el suelo al andar por esa casa donde había nacido. Él dormía, y su perfume inundaba toda la casa, se adhirió a su piel, vivía dentro de ella y nunca lo iba a perder.


Él dormía. Ella se acostaba a su lado para mirarle, cogerle de la mano, esa mano que tanto había trabajado la madera ( tan guapas...) para secarle el sudor, para darle agua, pero él dormía.


No abrió más los ojos. No bebió más. Se durmió una vez y para siempre.

Duerme , descansa, duerme...


Besó sus manos, su cara, su frente, le dijo adiós ya sin aliento, las lágrimas la ahogaban, una parte de ella tambén se durmió para siempre y desapareció, sin más...

sólo quedó la ausencia.




lunes, 13 de febrero de 2017

ARPA DESAFINADA


Sueno como un arpa desafinada, con las clavijas flojas, a la que nadie rasguea. Sueno rasgada y crujo como las ramas secas que dejásteis caer y que luego se quemaron. ¡Cuánto daño hicieron!

Luzco como el candil con la mecha seca porque le amputaron el aceite. 

No luzco.

Soy el hada dormida  y a oscuras, a la que le robaron sus alas mágicas de mariposa.
Soy el hada despierta que soñó una alfombra de tréboles de cuatro hojas y la puso en frente de tu casa. A tus pies.

No soy un hada, no soy nada.

Sortilegios en cadena. El desafío ineficaz, vano.

Soy el eje de mis propias simetrías.
El método exacto para llegar a ser yo.
La fórmula química de un desamparo.

Duelo mucho cuando duelo  y cuando no, sólo vuelo.
Soy hijastra del desvelo, del desdén, del desconsuelo.

No rimo.

La boca loca de cinco labios , seis lenguas, siete leguas y ocho dientes perlados, apretados.

El vacío, el silencio, la impotencia, la rabia calmada a base de drogas de farmacia, la sal de los llantos, el alma incendiada, el cansancio...

No soy.












domingo, 5 de febrero de 2017

MI REFLEJO



Me gustaba verla sonreir, de manera natural, tanto como ver que el viento volvía a despeinarla, tanto como verla saltar encima de los charcos, sin edad, como una niña, tanto como oirla gritar a las olas cuando sentía rabia  y se enfadaba, tanto como verla tumbarse al sol, o a la sombra, tanto, que lo hice yo.

Me gustaba oirla cantar, con lo mal que lo hacía, pero cuánto empeño le ponía, la risa me mataba cuando ella se moría de la risa intentando contar un chiste horrible, me brillaban los ojos cuando se emocionaba viendo la cara de un niño, o cuando le temblaban los labios si estaba nerviosa o a punto de llorar. Tanto que también lo hice.

Me gustaba verla ir de cero a cien en cero coma, o cuando amaba al máximo en la escala típica del cero a diez. Y así lo hice.

A veces radical y a veces tan transigente que me volví igual.

Me gustaba verla bailar, porque nadie lo disfrutaba tanto. Y bailé. Me gustaban sus macarradas, sus pijadas, sus paranollas, su empatía, su delicadeza a veces, su dureza, su fragilidad, sus sentimientos, su confusión, su mala leche, sus locuras, sus huecos, sus miedos, sus sin sentidos, sus meteduras de pata, sus vacíos...me gustaban tanto, que me los quedé.

Me gustaban sus rarezas, su soledad escogida, su compañía tan variopinta, su ropa de dudoso estilo, fuera de cualquier moda. Su nariz torcida, sus andares raros, sus huesos largos pero muy débiles, la música que escuchaba, los poemas que leía, las tormentas en su cabeza, me gustaba su dolor y lo hice mío.

A veces ella perdía el norte, o el norte la perdía a ella, pero al final siempre se encontraba y eso también me gustaba. Me gustaba verla caminar sin saber a dónde, verla pararse a mirar una seta, verla soplar una mora y comérsela, verla caminar los montes de su tierra , verdes, como los ojos que nunca tuvo. Caminé y me perdí , soplé moras, igual que ella.

Esa mujer ojerosa que me mira desde dentro del  espejo me gustaba, pero sólo consigo tocarle la palma de las manos, que son igual que las mías. Esa mujer anda triste, la veo en blanco y negro, algo le pasa a su héroe, la veo así como confusa, sin perspectiva ni camino y casi no la conozco, el corazón se me encoge y sólo me queda llorar.











sábado, 28 de enero de 2017

POR QUÉ HAY SONRISAS DEL REVÉS



Porque no siempre estamos alegres, porque a veces no puedes más y te quedas mirando al infinito que es tan transparente como la gente o los edificios para mí en estos días.

Porque a veces la boca se arquea y sonríes y otras sólo se te cae por el peso de La Gravedad, de la propia ley física y también la de los acontecimientos.

Porque las cosas tocan así, sin más.

Porque la memoria, tallada a cincel durante años perdura...o no...porque la vida te cambia en un sólo segundo.

Porque no hay sonrisa que hoy pueda nadie dibujar.

miércoles, 25 de enero de 2017

NUN VOI ESCAECER




Esi momentu en qu'acabes per glayar  eso que ta tan adientro, 
y écheslu fora.

Esi momentu de gritai a la nueche,
y sólo te devuleve ecos, silencios, escuridá, mieu...

Esi  momentu voi pintalu cola  to cara pa siempre,
cola  to lluz,
cola mesma que te parió y que nun se va a apagar nunca.

D'eso ocúpome yo.





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NO ME VOY A OLVIDAR


Ese momento en que acabas por gritar  eso que está tan adentro, 
y lo echas fuera.

Ese momento de gritar a la noche, 
y sólo te devuleve ecos, silencios, oscuridad, miedo...

Ese  momento lo pintaré con tu cara para siempre, 
con tu luz, 
con la misma que te parió y que no  se va a apagar nunca.

De eso me ocupo yo.





jueves, 12 de enero de 2017

FEMME FATALE




Tenía el alma sin abrigo y  los andares desabrochados.

Fue consciente del cambio de año cuando se cambió las bragas,
rojas, como el rubor que de vez en cuando debería asomar en su rostro,
mas no emerge en esa zona. Ya no.

No supo sentarse sin dejar caer la cabeza entre sus piernas abiertas, 
mostrando un dudoso furor y una guerra 
entre sus tres pares de labios y un pitillo tintado de carmín 
que se consumía en la suela de un zapato de tacón,  
entre la aguja y el puñal.

Dudando entre comer, o comerse por dentro, 
renunció a seguir enredando sus dedos 
entre los caracoles anaranjados que adornaban su cabeza 
y se tiró de los pelos. 

Esperando un nefasto final, 
llenó el vaso y volvió a ponerse de rodillas, 
esta vez a urdir oraciones 
que escandalizarían al editor de la parte trasera del diario 
donde acaban de narrar su propio suicidio.

Yacía muerta la lacaya servil de una pasión inventada, 
entre charcos de vino y una sola flor...de papel...






miércoles, 21 de diciembre de 2016

DEMASIADOS MERRYS





La vida continuaba igual, millones de personas en fin de año con gorritos rojos y un pompóm, borrachos, haciendo eco de su profundo amor por los demás. 

Feliz año, feliz navidad, felices fiestas, feliz felicidad, incluso hubo quién dijo una vez: Feliz Reyes (...) me llevé las manos a la cara, negando con la cabeza.
Los hipócritas seguían campando a sus anchas armados  esta vez con gorritos, cava y buenos sentimientos... 

El pánico se apoderó de las buenas gentes en la ciudad del rock.







lunes, 19 de diciembre de 2016

EL TU ARUME


Llamáime babaya por non saber a qué güele una nube...

¿A mí qué m´importa?
si ya sé cómo ye'l  to arume.

Güeles a llibreta nueva 
y tamién a llibru vieyu 
güeles a mar, a orbayu y a tierra.

A piel, a cueru bien curtíu, 
a la madera del mio árbol favoritu, 
güeles como'l pan fechu con rises, 
como'l  chocolate que se derrite ente los deos, 
         como'l sal  y el llimón,
                  como les sorpreses,
como los afalagos que te fai´l vientu na nuca
y nun contabes con ellos.

Güeles de güeyos zarraos y a suaños, 
a espertares imposibles d´imaxinar,
al café y al cigarru de la tarde
Y a la comisura d´una boca
onde voi dexar los besos que nunca doi.

Nun puedo nin siquier sentite, 
aunque fícelo un día y alcuérdome perbien...
pero puedo tarareai a les nubes el tu arume
que se trescalen de ti
                                 y entós, que te lluevan.







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TU AROMA


Llamádme imbécil por no saber a qué huele una nube...

¿A mí qué me importa?
si ya sé cómo es tu aroma.

Hueles a libreta nueva
y también a libro viejo
hueles a mar, a lluvia fina y a tierra.

A piel , a cuero muy curtido,
a la madera de mi árbol favorito,
hueles como el pan hecho con risas, 
como el chocolate que se derrite entre los dedos,
        como la sal  y el limón,
                como las sorpresas, 
como las caricias que te hace el viento en la nuca
y no contabas con ellas.

Hueles a ojos cerrados y a sueños,
a despertares imposibles de imaginar,
al café y al cigarro de la tarde
y a la comisura de una boca 
donde voy a dejar los besos que nunca doy.

No puedo ni siquiera sentirte,
aunque un día lo hice y me acuerdo muy bien...
pero puedo tararearle a las nubes tu aroma
que se impregnen de ti 
                                   y entonces, que te lluevan.

.

sábado, 3 de diciembre de 2016

MICRORRELATO




Se conocieron en el metro, en los ires y venires apresurados de los días más desidiosos. Iban en la misma dirección, pero en diferente sentido.

Él era de campo, ella de ciudad y sólo había algo mayor que la distancia que los separaba y era la que los unía. Eran las ganas, la fantasía y el hechizo de dos, por dos.

Se miraron en un vaivén de suspiros y de seducción. Se amaron  cinco segundos. Se dieron las sonrisas, que tan caras se pagan, se tocaron con el alma abierta en canal. Fueron transparentes el uno para el otro mientras entraban y salían las gentes supurosas rompiendo la magia.

Llegó a su destino, se acercó a su boca ralentizado, pero le dio un beso en la frente. Ella cerró los ojos, mientras una lágrima fastidiosa irrumpía en escena, deslizándose por su cara directa al suelo mugriento del vagón.

Silencio. 

De vez en cuando la veo acariciarse la frente con la yema de sus dedos, a la hora del café de la tarde,
esperando en la estación, 
esperando encontrar vestigios de aquellos labios calientes,
esperando un tiempo que nunca llega.

Cierre hermético de puertas.