viernes, 13 de agosto de 2010

EXTRAÑA QUIETUD

        No vengo.

        No voy.
        Estoy .






Acaricio cada día tu sombra inmóvil


que es lo más hermoso que me viene a la mano hoy.






No vivo,


doy,






y cato engaños llenos de prisas y risas


y monedas que no voy a morder


porque me comí el asco una vez.






         No río.

         No quiero.






Me quedo al final donde siempre,


al frente,


donde el respirar es cosa fácil y tranquila.






(Aún rompiéndose los cuernos con la barra)






Y crezco por ser oscura en el antro,


donde no esperar más de lo que hay


se convierte en filosofía,


donde los disfraces sobran y de paso te enfrían el gaznate.






         Vengo.

         Voy.

         No estoy.






La enredadera de tu amor trepó a lo largo de mis piernas.


Subió y quiso ahogarme,


Constriñéndome el tórax.


Dejándome


respirar


a duras penas,





                          asfixiándome.




Dejándome pensando de una manera foránea,

y ni siquiera puedo porque me oprime tanto…




Joder,

estoy cansada de caerme,

de romperme cosas,

de romper la voz guillotinada,

de retorcer las entrañas a ritmo de platillo,

de parchear,

 
de rehabilitar.




Joder,

estoy cansada.




No lo ves porque te desangras entre arañazos,


riéndote como un tonto…

y el ciego…no pudo ver, ni saber del color rojo.




Camino por la arena y

joder,

mi cuerpo se hunde hasta el cuello,

pero salgo.

Consigo salir.

Y joder,

cómo cuesta caminar…




Es preferible que me dejes un poco en paz

(Si es que consigo encontrarla en este invierno

que pronto se vestirá con luz azul_claro).




Joder,

¿qué fue de los cuentos de hadas?

Hay muchos por escribir todavía…




Joder,

cómo me duele la cabeza

y cuánto…

cuánto sueño te tengo…

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