domingo, 27 de febrero de 2011

DONDE ESTÁN LAS ALMAS


Los muertos, los que han visto todo,

han perdido sus almas,
las buscan en el más allá,
mas ellas, despistadas, vagan,
se almacenan en un velo,
eclosionan en gotas,
confundiéndose con nimbos,
y siguen ahí,
por los siglos de los siglos,
lloviendo su saber.

Las almas, cansadas de ser aire, susurraron a las nubes
que las envolvían cantarinas y peleaban por tocarse,
sin éxito.

Se desenvolvieron
y en un baile ancestral se hicieron viento
y se metieron en tu pelo
y lloraron todas tus penas.

Desorientadas,  pululan alrededor,
queriendo volver a los cuerpos
                                  de los muertos
                                  inexistentes
que un día las abrigaron.

Vagabundas,             no saben  dónde ir.

lunes, 14 de febrero de 2011

SIX ON THE BEACH


En cuanto levante la luna,
recogeré mis lamentos,
huiré del hoyo,
               negro,
               profundo,
               latente,  
               cansino y carente  y los vomitaré al mar.

Me alimentaré de suspiros
                                               antiguos
que me abrirán en canal,
y brotarán,
desangrándome,
amores,
los que me perdieron, los que perdí yo sin querer,  los que la piel quiso perder.

Me desdoblo en dos (o en seis)
la que quiere y la que no sabe lo que quiere.
Hago funambulismo en mi espina dorsal,
y tras la niebla de dos ojos.

Me hipnotizo, mirando manos.
                 Cuatro.
Dos de hombre.
Dos de mujer
                (con las mías serían seis).

Las miro,
mueven ávidas sus dedos,
se tocan
               (con vida propia)
llego a sentir las caricias,
las de enfrente
y mientras el aburrimiento galopa cogido a mi crin,

sus dedos hablan y se ríen,
se besan, se desean, hacen el amor, se dan.

Mis manos se duermen.
Yo  tomo el sol.

jueves, 10 de febrero de 2011

EN TU FLANCO O EN EL MÍO

Podría la lluvia caer de mis manos,
aluviones de lágrimas y humildad,
blandiendo amores sin causa ganada,
loando siempre la verdad,
orgía de llantos al despertar.

Podrías sesgar mis pensamientos
a cuchillo, y seguirías ahí,
balanceándote en lo más profundo,
lacerando lo que quedase de mí,
o siendo silenciosamente un recuerdo.

Pudiera el pasado dejar de existir
arremetiendo contra un mañana,
bacanal de tiempos perdidos
lodos y barros recogidos,
olmos secos y caídos
perdiendo misticismo,
arrebatando los tantos,
batalleando en campo de nadie,
literalmente perdidos,
o símplemente olvidados...

Esclava de tu simiente soy, y entre guerras y batallas,
veo un presente
arrivar.

Espero
verlo
al final, como aliada.



Pasa,
no, que tengo miedo,
pasa,
no, que tengo prisa,
pasa,
no, que no quiero,
pasa,
no, que si paso, muero.

EL MIEDO

agazapada
cual loba detrás de ti
déjame escapar.

HOJAS COMO ALMAS

hojas caídas
que el viento levantó
con tanto esfuerzo.

SENSACIONES AMARILLAS


Dulce soledad profunda en mi se esconde
terca mente que con tu rencor abrumas este pétreo corazón
retumba en mi interior el último grito de sus ojos
que miraban alterados ese andar que era mi vida.

Arrastrando penurias por cientos así transcurre tu vida,
mi vida.
Mísera existencia de quien no pueda tintarlas de color
mísera existencia de quien no pueda entenderlas.

jueves, 3 de febrero de 2011

BRIZNAS ENTRE LOS DEDOS


Espejismos pintaron mis ojos  tiempo
                                  (mis labios no).

Ilusión de cuatro en cuatro,
y quise hacerme desierto,
legalizando unas manos que se desgranaban en arena
cada vez que quería tocarte,
pero el viento arrodillado sopló para levantarme.

Mientras,
el sol,
laceraba las miradas para no poder verte.

Reías,
y cogiste un puñado de arena,
la de más adentro,
y la devoraste entera,  
inmerso en tu locura,
famélico,
convirtiéndome en barro.

Comulgando.

Ahora camino contigo.

martes, 1 de febrero de 2011

LUCES OCULTAS

Entre las sombras


sin querer,


ausentes de sí mísmas,


se dibujan luces


de colores delirantes,


cargadas de amor,


de claridad,


de suspiros...

martes, 11 de enero de 2011

TÚ EN MI ESPEJO

Soy yo  la misma.
La que te habla de día.
La que te habla de noche.
La que te sirve un vino.
La que se lo toma contigo.
La que ríe.
La que llora.
La que canta, mal, pero canta.
La que baila poseída.
El diablo y el ángel.
La misma.
La que escribe.
La que no.
La que está a veces.
La que la mayoría  no puede estar
porque está en otro lado.
La que está contenta, pese a quién pese.
La que está triste, péseme a mí sola.
La que se emborracha.
La que ve cómo te emborrachas.
La que habla.
La que calla.
La que comprende todo siempre.
Y casi nunca comprende nada.
Soy yo.
La misma.
No hay dos, no hay tres.
Una.
Conmigo libre.
Sola.
La madre, la trabajadora, la ama de casa, la loca.
La señora más chabacana.
La chabacana más seria.
Soy yo.
La misma.
La que tiene pilares por espaldas en las que el metal no tiene cabida ya.
No entra más.
Y no le hacen daño.
Ya no.
Ni las lenguas afiladas.
No pueden.
La misma.
La que se autosustenta.
La que saca fuerzas de la nada para dar el primer paso cada día.
La más fuerte.
La más pusilánime.
La que no teme a nada y le tiene miedo a todo.
La que te defenderá siempre.
A la que no defienden nunca.
La misma.
La que amará eternamente.
La que ama solo un segundo.
La misma.
La que dice lo que piensa, ni más ni menos.
La que espera que tú hagas lo mismo.
La misma.
La que se mira al espejo y te ve a ti.
Soy tú.
Soy yo.
Somos la misma persona.
No te hagas daño.
Ahora mírate tú en el espejo
y tal vez
me veas a mí.

sábado, 18 de diciembre de 2010

UNA NUBE EN LA MANO

Como la nube que aparece
sedosa,
blanca,

espumosa,
y se disipa entre el viento
intentando subsistir
en un mar de aire,
sin remedio,

eclosionándo en mil gotas tristes,
tanto como tu cara
que harta de expresar pena
dice ya no puedo más.

Como la luna,
que se pare a sí misma cada noche
en medio de oscuridad universal,
para no durar más que unas horas,
como espejismo en el desierto cansado
que fue tu vida.

Fue tan efímero que no tiene hueco en la historia,
ni cabida en mi mano.

domingo, 12 de diciembre de 2010

SON SOLO OLAS

Esa sirena serena,
sinuosa,
saltando sin saber su sino
siente su ausencia sonora,
su asombroso sin_estar,
su ausencia sensata siempre,
su soledad sin son,
sinsustancia,
sin siquiera haberse ausentado,
ni asustado.

Será,
supongo,
su sed sin sabor
su simiente siempre senil sin suerte,
su sólida solera sincera
sus noches sin danzas sensuales
sus dias sin sabios rivales.

Sin salvar su existencia simula ser pusilánime,

trasnochada,
amasando secuaces,
sisa sonrisas, escupe sandeces,
muestra ases, sotas, reyes,
caballos desbocados,
naipes desemparejados...


Sitúase siempre
desastre sagaz ,
sobre su sarcófago espumoso,
serpenteando atraviesa olas, mares, océanos,
arrasando mundos sin más.

Sube,

aspira sus humos,
suspiros impuros,
duros,
imposibles ,
plausibles,
sabiéndose más, sabiéndose sal.

Almas sacrificadas,
sagradas,
santificad este caos.

Nubes,
suben sirena,
sudan saladas,
sol satírico,
su enquistada soledad.

domingo, 5 de diciembre de 2010

EL BAR

Intensas sus paredes.


Mil arroyos de sudor,

saliva y alguna lágrima

enmarcan solo a los grandes
que permanecen inmóviles inundando la estancia,

como el olor a café,
y nos contemplan danzar,
sacando sus lenguas,
gozando.


Ecos de mil risas,  

ilusiones que quedan en nada
y corazones dulces que aguardan palpitar

a la magia de los músicos. Tan adorados.


La música, la máquina que nos mueve.


Algún otro corazón late solo siendo víscera,
carne cruda sin más.


A veces paz a veces feria.


Solo algunas veces, guerra.



Amigos haciendo masa, haciéndose uno,

celebrando un viernes, un día cualquiera,

refrescando sus frustraciones, o no,

con la cerveza más fría.



Rock and roll.  



Algún ser amarillo y anodino 

es necesario en el entorno.


Alguna hiena,       también.


Encuentros de artistas,  lectores,  currantes,

escritores, señoras de sus quehaceres,

desheredados, desahuciados, “yos”…
encuentros que se celebran a un grito común.





Y a la tarde, la calma.




Frío, calor, humo y humedad, 

todo cabe, menos succionar almas.



Eso
está
prohibido.




Amores y desamores en medio de un blues.


Abrazos y besos. Y tras la barra, tú.


Ese es nuestro sitio.

Es nuestro lugar.



Somos los cimientos, la pasta, el ladrillo,

y casi somos el aire que lo llena.




Ese será el mausoleo de nuestras almas
que vagarán ebrias entre sus fotos,

entre sus paredes, entre sus pilares y bajo su
techo desconchado hasta el fin de sus días.



Hasta que la música circense

acabe con la catarsis

y se escuche por última vez
el impacto del metal contra el suelo,
                                       tan  frío.