El invierno resultó aun más triste,
la nieve quemaba más que nunca,
la montaña se reía,
las personas íbamos secas,
sin sintonía
acompañados de unos

temerosos,
en procesión.
Las manos,
laxas,
temblorosas.
Sin gesto.
Por



Por cada

Suspiros huecos que no llevaban a nada.
Entre tanta lentitud,
caminábamos con

de los ancestros que iban


y nos hicimos amigas.
La sombra de una

Entre niebla y recogidos,
llegamos

y lo bordeamos sin cuidado...
el vértigo estaba adentro.
En un filo imposible acordamos seguir

para



saldría el sol
