lunes, 27 de junio de 2011

LA LUNA POR DEBAJO DE LA MELENA

Sentada.
Neurona, engranaje, neurona.
Sol.
(Sola).

Expulso  humo 

por no expulsar gemidos que provocó un maremoto,

y lo mantengo ahí en el epicentro,

desde el hígado,

                    quieto,
             inmóvil,
      latente.

Veo ya muerto el humo

que sube al encuentro de la nube solitaria del cielo.

Canturreo melodías antiguas:
                                            fly me to the moon.


Con las llagas manando dejo que el sol se esconda de mí.
Y se guarda.
Ya se guardó.
Y sale la luna.



Leo la luna alocada que me mira,

leo su cara, y se ríe de mí.
Melena de luna,




 leona en la selva de esta noche

que promete ser eterna.
Saco la lengua a la luna

y me enojo con ella,
 
para siempre,
 
porque aun no siento seniles mis sienes.

Aun no soy plata.
Ella  sí.

Los ruidos de la calle me aburren,

me resultan  insulsas las voces,
las risas,
los enamorados asépticos,
que pasean de la mano

mientras contemplan cómo orina su Yorkshire.

Maúllo a la vez que los gatos que son,

de lejos,

lo mejor que he escuchado en este día

tan salado como las gotas del mar,

como las lágrimas de las sirenas

que cantan hoy para que yo las oiga

mañana.

Las libélulas se van a dormir y yo las sigo.

Brisa al fin.

2 comentarios:

  1. La libertad que da dormir... y soñar (lejos de todo)
    Ma he gustado mucho, sobre todo el final.

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  2. eva alperi alvarez27 de junio de 2011, 22:58

    gracias Lalina!! me alegra que te guste.

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