jueves, 26 de agosto de 2010

CLAVOS QUE NO ARDEN


Se aferró a ti en última instancia,


te abrazó apostando que estarías ahí,


cercana,


ha dejado de vivir, de ser él mismo, solo por ti,


y ahora, queda abrazando un aire enfermo que en silencio susurra suicidios.


Y acaba en sus costillas raídas por los años y los acontecimientos,


y quisiera desmembrarte y arrancarte tu corazón y dárselo de comer a los perros,


porque ya no late ni bombea tu olor.


           Inservible.


Es el fracaso a la espera de un mañana mejor,



también es vulnerable y ha sangrado mucha fe.



Ya no quedan más que uñas tristes y un ser muy deteriorado.



Y un “tú” letal que le está matando.



Queda su agonía y la tuya,



primas hermanas de la mala fortuna,



parientes de la itinerancia…

miércoles, 25 de agosto de 2010

HORAS ROJAS EN EL TECHO

Un día más.


Una noche por delante.






      Insomnio.






Aferrada a una almohada




que está demasiado harta de mí,




enredo mi mente en recuerdos




que me llevan al cansancio,




y al deleznable aburrimiento,




el de las cuatro menos cuarto




y mirando techo,




desencadenando un sueño




probablemente enriquecedor,




que sigilosamente




me puede,




y muero.






Mañana nazco otra vez.

COLILLAS ESPARCIDAS

Ese hombre



camina mirando al suelo con la sabiduría de un dios,



se detiene, enciende un pitillo,



y adquiere un gesto casi místico,



entonces



levanta su vista al cielo,



sonríe,



y negando con su cabeza, la vuelve a bajar.



Camina, fuma, y no hay más.

DESEOS IMPOSIBLES

Quiero ser aire y que me respires



quiero ser mar para que te mojes en mí, de mí,


quiero ser vaso y rozar tus labios


y ser agua


y calmar tu sed,


quiero ser piel para envolver tu alma


quiero ser sol y calentar esa piel,


ser un libro para que me leas


y que tu dedo húmedo


pase todas mis páginas,


quiero ser humo para entrar en ti


quiero ser brisa y erizar tu vello,


ser sueño para darte descanso y paz


quiero ser tus ojos y ver como tu ves, lo que tú ves,


y paisaje y que tú me mires,


me describas, me camines,


y párpados y ser telón cuando no quieras ver más,


ser pensamiento y volar en tu mente


quiero ser luz para iluminar tu día,


ser pincel y dar color a tu vida,


quiero ser sendero,


quiero ser domingo y que me disfrutes


quiero ser poema,


ser canción


pero no lo soy.

lunes, 23 de agosto de 2010

VUELO TRIUNFAL

Con el caer de la tarde, dio un traspié,



de mil kilómetros,



desplomando su torso enfermo sobre un cálido colchón,



donde habitaba un hueco informe, paquidermal,



de un alguien que, antes que él, lo acabó hasta morir.



Y se dejó.



Roció garganta, cara y cuello con alcohol,

y diluyó su mirada entre el humo,



y atravesó la línea delgada que le separaba del infierno.



Encontró paz acurrucado en su rincón,



observando males ajenos,



obviando los suyos,

dejando de existir mientras tomaba café,



convulsionó con carcajadas ahogadas,



 se enlarvó

 e hibernó noches a oscuras anhelando despertar en primavera.



Y en primavera voló, ciego y directo al sol,



aniquilando su mala estrella y triunfando en un cielo sordo,



mas despejado...



sábado, 14 de agosto de 2010

GRIETAS EN MIS CHARCOS

Sonrisas entregadas


hurañas, sin saña,


caían como plumas


desde tu tejado, amor.






Que quise coger cada una.






Que quise vivir de ellas.






Que quise que se quedaran...






             No.






Se va el amor.


Desaparece la musa


que inspira a poetas incautos,


que van donando emociones,


sin esperar nada a cambio.






                 En cambio,


           fluyen sus versos sin cauce,


como ese amor que no encuentran,


               como el agua de la lluvia,


                                  que al final,


                se estanca en un charco


   y se consume irremediablemente


      por los rayos de un sol cegador.

SIN TI NA CAMA

          Desdi que nun vienes ya per equí



camié el llau en que dormía na cama.


          Ye
cuando faigo alcordanza del tu cuerpu,


cuando dábame alendor,


y entós


échome enriba de la to ausencia,


porque préstame dormime ansina,


y les pesadilles,


llévense meyor.

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Desde que no vienes ya por aquí
cambíe el lado en que dormía en la cama.

Es
cuando recuerdo tu cuerpo,
cuando me daba calor, 
y entonces
me acuesto encima de tu ausencia,
porque me encanta dormirme así,
y las pesadillas
se llevan mejor.

INTRANSIGENCIA HOSTIL

Quien me mira te ve.



Esa que te prueba me envenena.


Dame tu aliento,


  y puede que mi nuca haga algo con él.






Yo amo, te aman, tú amas.






              Cuanto.






Amas a quien no va a oirlo jamás


porque está a oscuras y moribundo.


Pobre ciego siendo vela de dos.






Y no sirve la acritud de tus muelas


(que mascan y masacran cansadas tu rabia de a diario),


ni las formas orondas que nos rodean.






No sirven las luces que atormentan mis entrañas,


ni los amores que manan a borbotones por las venas


no valen , dan pena


porque mandan más las cremalleras.






Ya el viento pasó de largo.


Ya los ríos no cantan ni a mis piedras ni a ti.


            Las tintas ya no manchan,


            solo lloran hacia adentro y


no dicen nada.


                        ¿Por qué os calláis?


Porque solo las hienas saben reir…entre carroña.






La caricia del asco se apoderó de mí


no dejándome tolerar ni el oscuro arrastrar de una babosa,


tan ensordecedor…






No vale restregar el alma por las paredes


ni desenvolverte hacia afuera,


ni clavar un gesto en el mármol


por donde camino a diario con pies descalzos


muriéndome un poco de frío


y llenándome de callos.










No se permite caminar


no se permite perdonar


no se permite abrazar


no se permite besar


no se permite bailar


no se permite mirar


no se permite sudar


no se permite follar


no se permite beber sin sed


no se permite respirar.






No


     está


          permitido


                       permitir.






El cacique vuelve a estar de moda,


pero esta vez sin cocacola.

viernes, 13 de agosto de 2010

CANTOS DE UN DUENDE

Duerme, espantando el sonar de las alimañas,


que andan al acecho intentando saltar sobre él,

en un despiste…




Duerme, queriendo vivir ahí metido siempre,

en sus sueños,

donde se encuentra, cuando menos,

a salvo....




Duerme, y casi parece un alma embotellada,

en preciosa vasija de cristal labrado a golpe de besos y quereres…

que alguna romperá con gritos jadeantes sin siquiera ruborizarse.




Y ni la furia de los dioses imaginarios puede llegar tan adentro.




Grita, ahogando lágrimas y derramando ecos.

Canta, desgranando en cada nota su miedo.

Vive, como si vivir fuera cosa de uno,

                                        solo de uno.




Anda, como perro mojado bajo una lluvia desbocada,

cegado por los ojos de un vehículo a motor.




Se detiene y piensa y sigue caminando sin detenerse a pensar más.




Mece a las gentes con su mirada, con sus brebajes mágicos para unos cuantos.

Ama, como si no supiera por donde empezar y no acaba,

                                                                    nunca acaba.




Come poco.

Fuma mucho.

Bebe con suma avaricia como tú y como yo,

y se hace sombra bajo los rayos del sol.




Los ángeles andan planteándose tener sexo al fin,

y dejar de ser tan amorfos, tan memos,

solo para meterse en su cama.




Todos sus engranajes abocan a la desgracia más hermosa, pero eso lo sabe solo él.

De su misticismo no seré más cómplice, pero eso lo sé solo yo.

EXTRAÑA QUIETUD

        No vengo.

        No voy.
        Estoy .






Acaricio cada día tu sombra inmóvil


que es lo más hermoso que me viene a la mano hoy.






No vivo,


doy,






y cato engaños llenos de prisas y risas


y monedas que no voy a morder


porque me comí el asco una vez.






         No río.

         No quiero.






Me quedo al final donde siempre,


al frente,


donde el respirar es cosa fácil y tranquila.






(Aún rompiéndose los cuernos con la barra)






Y crezco por ser oscura en el antro,


donde no esperar más de lo que hay


se convierte en filosofía,


donde los disfraces sobran y de paso te enfrían el gaznate.






         Vengo.

         Voy.

         No estoy.






La enredadera de tu amor trepó a lo largo de mis piernas.


Subió y quiso ahogarme,


Constriñéndome el tórax.


Dejándome


respirar


a duras penas,





                          asfixiándome.




Dejándome pensando de una manera foránea,

y ni siquiera puedo porque me oprime tanto…




Joder,

estoy cansada de caerme,

de romperme cosas,

de romper la voz guillotinada,

de retorcer las entrañas a ritmo de platillo,

de parchear,

 
de rehabilitar.




Joder,

estoy cansada.




No lo ves porque te desangras entre arañazos,


riéndote como un tonto…

y el ciego…no pudo ver, ni saber del color rojo.




Camino por la arena y

joder,

mi cuerpo se hunde hasta el cuello,

pero salgo.

Consigo salir.

Y joder,

cómo cuesta caminar…




Es preferible que me dejes un poco en paz

(Si es que consigo encontrarla en este invierno

que pronto se vestirá con luz azul_claro).




Joder,

¿qué fue de los cuentos de hadas?

Hay muchos por escribir todavía…




Joder,

cómo me duele la cabeza

y cuánto…

cuánto sueño te tengo…

ACTOr PROFANO

Reptó deprisa, húmedo, y de la manera más amarilla que pudo aprender.


Y desoló la casa desliando cosas.

Evaporó la risa vapuleando rosas.

  Dislocó la boca

                        y quebrantó mis leyes.





Se escondió delante tuya, para que no te pudiera ver,




consiguiendo solo hacerse aire.




                                 (un tiro)




De un latido la pupila se comió su ojo.

              (que una vez fue tan hermoso)


Triste,

como un ardor de estómago en mala hora.




                           (otro tiro)



Mala bestia con cara de ángel,


anidaste en el mismo lugar,


cambiando las cosas de sitio,

tiñéndolas de rojo y blanco y mucha plata.






                 (ráfaga y muerte al fin)




Te relames con la escarcha,

               comiéndote hasta las caspas




                                           de la risas




                                        de las hienas




                                         desbocadas




               que buscan en su bolso un trankimazín




               para poder cerrar de una puta vez la boca.




¡Qué teatro tan lamentable y sutil!

(El regidor pide ya los aplausos, que el respetable, se quiere ir.)